¿Los sueños pueden matar?

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Hoy junto a nuestros compañeros Gustavo Cia, Psicólogo y especialista en Abducciones, Antonio Tomas, Ingenie ro, uno de los responsables del Foro, Legados del Misterio Miguel Ángel Pertierra, Doctor de Medicina, Cirugía otorrinolaringólogo e Hipnólogo Clínico Luís Santos, Ingeniero en Materiales y Jesús Pertierra, Programador de Bases de Datos y creador de Entornos Multimedia. Hablaremos sobre si es posible que puedan matar los sueños, antecedentes, casos, visitantes de dormitorio, investigaciones médicas, etc.


Antecedentes Histórico-Mitológicos

El animismo (del latín anima, alma) es un concepto que engloba diversas creencias en las que tanto objetos (útiles de uso cotidiano o bien aquellos reservados a ocasiones especiales) como cualquier elemento del mundo natural (montañas, ríos, el cielo, la tierra, determinados lugares característicos, rocas, plantas, animales, árboles, etc.) están dotados de alma y son venerados o temidos como dioses.

Si bien dentro de esta concepción cabrían múltiples variantes del fenómeno, como la creencia en seres espirituales, incluidas las almas humanas, en la práctica la definición se extiende a que seres sobrenaturales personificados, dotados de razón, inteligencia y voluntad, habitan los objetos inanimados y gobiernan su existencia. Esto se puede expresar simplemente como que todo está vivo, es consciente o tiene un alma.

En África el animismo se encuentra en su versión más compleja y acabada, siendo así que incluye el concepto de magara o fuerza vital universal, que conecta a todos los seres animados, así como la creencia en una relación estrecha entre las almas de los vivos y los muertos. En otros lugares el animismo es en cambio la creencia en que los objetos (como animales, herramientas y fenómenos naturales) son o poseen expresiones de vida inteligente.

El término también es el nombre de una teoría de la religión propuesta en 1871 por el antropólogo sir EdwardBurnett Tylor en su libro Primitive Culture (Cultura primitiva).

El animismo y el sueño

Los sueños son a veces explicados en pueblos como viajes realizados por el durmiente, o por animales u objetos de su entorno. Las alucinaciones, posiblemente deben haber contribuido a fortificar esta interpretación, así como la teoría animística en general. Más importante aún que todos estos fenómenos, ya que es más regular y normal, era el período diario de sueño con sus ideas e imágenes frecuentemente irregulares e incoherentes. La mera inmovilidad del cuerpo era suficiente para mostrar que su estado no era idéntico al de la vigilia. Cuando, además, el durmiente despertaba para dar razón de una serie de visitas a lugares lejanos, de los cuales, tal como sugieren las investigaciones psíquicas modernas, podía incluso arrojar o traer detalles verídicos, la conclusión irresistible debe haber sido que, en el sueño, algo que no era el cuerpo viajaba al más allá.

Si el fenómeno de los sueños fue de gran importancia en el desarrollo prehistórico del animismo, esta creencia debe haberse expandido rápidamente hasta convertirse en una filosofía de la naturaleza de la realidad.

Curiosamente la palabra vudu proviene de “voundoun”, que significa dios en la lengua de Benin, aunque también pudiera ser una deformación del término “vodun” que se refiere a todo lo fantasmal. El vudu insiste en la existencia de un mundo invisible a nuestro alrededor, aunque explican que allí viven también seres como nosotros, en un universo paralelo, pero compuestos de materia espiritual. En esencia nos hablan del mundo de los difuntos que pulula a nuestro alrededor sin que ellos ni nosotros podamos mezclamos, aunque en determinadas circunstancias los espíritus pueden cruzar esa barrera para ejercer su influencia.

Aunque creemos que las ceremonias vudu se efectúan siempre para hacer daño a alguien, la mayoría de las veces lo hacen para ponerse en contacto con las loas, los habitantes de ese mundo paralelo, pues les necesitan para que nos ayuden en nuestros problemas y para que actúen como intermediarios con el Creador. Una vez establecido el contacto durante una ceremonia, las loas emplearán diversos procedimientos para comunicarse con los humanos, especialmente durante el sueño, aunque en ocasiones también se aparecen durante las ceremonias. El problema es que también se les convoca para fines maléficos, como matar a alguien o provocarle desgracias.

Existen algunos grupos marginales, precisamente los más populares, que siguen fines perversos empleando métodos de brujería y que reciben el nombre de rituales petro. Eso lleva a establecer que hay un vudu que emplea la mano izquierda o la hechicería, y un vudu de mano derecha o verdadero vudu. Ambos tienen un jefe varón llamado Hougan (sanador de cuerpo y alma), o una mujer de nombre Mambo, y cuya misión es mantener equilibradas las energías corporales y de la mente cuando el cuerpo está enfermo. Para lograrlo emplean hierbas medicinales y otros ingredientes siempre naturales, la mayoría de ellas apenas divulgadas popularmente, lo mismo que los rituales que se unen a la ingestión de las sustancias naturales. Estos sanadores intentan igualmente realizar exorcismos y ponerse en contacto con entes sobrenaturales e incluso se comunican con las almas de los difuntos, aunque como ya hemos dicho no todos emplearán sus habilidades con fines reprobables.

Incontables personas informan de ataques de entidades psíquicas. Pero, ¿cual es el origen de estos asaltos: el mundo de los espíritus o los ignotos reinos de la mente dormida?

Eran las 4.20 de la mañana cuando Ronald Seigel fue despertado por el ruido de la puerta de su dormitorio que chirraba. Oyó unos pasos que se acercaban y una respiración pesada llenaba la habitación. Paralizado de miedo, sólo podía yacer de espaldas, oliendo el fétido olor de la entidad que se le aproximaba. Parecía que había una tenebrosa presencia; recuerda Seigel. Traté de retirar las sábanas y saltar de la cama, pero estaba clavado en ella. Sentía una fuerte opresión sobre el pecho, mi corazón palpitaba fuertemente y me costaba respirar. A continuación, el ser tocó su cuello y su brazo y susurró en su oído: Cada palabra salía de una asquerosa boca de tabaco; recuerda Seigel. Su lenguaje era muy extraño, casi como el inglés hablado al revés. Seigel, todavía incapaz de moverse, miró el despertador de su mesilla de noche. No es un sueño, pensó.

Experiencias compartidas

De pronto, la entidad se desplazó y se puso a horcajadas sobre Seigel. La cama empezó a crujir. Había un ambiente de intoxicación sexual. Empecé a perder la consciencia. De pronto, la voz cesó. Noté que el intruso salía lentamente de la habitación. La presión sobre mi pecho cesó poco a poco. Por entonces eran las 4.30 y Ronald Seigel, profesor de psicología de la Universidad de California, acababa de sufrir el ataque de lo que muchos llamarían una entidad psíquica.

Durante siglos, personas de diferentes culturas han descrito ataques similares. Normalmente ocurren de noche, justo antes de dormirse o de despertarse, y estos ataques someten invariablemente a sus aterrorizadas víctimas a una parálisis completa, a una presión sobre el pecho y a una intensa actividad sexual. Como tantos otros episodios sobrenaturales, la similitud tan universal sugiere un fenómeno genuino, pero, ¿de dónde vienen estas presencias?

Si hay que creer en el folklore y en los investigadores psíquicos, estas entidades son espíritus malévolos atados a la tierra, demonios y brujas que nos atacan durante nuestro sueño. Una de las tradiciones mas extendidas es la de la Vieja Bruja, un término acuñado en Canadá para la aterradora figura que se ve durante los ataques nocturnos. Y la misma Vieja Bruja aparece en todo el mundo. Los alemanes la llaman Mare (nombre del que deriva la palabra inglesa nightmare, pesadilla) los escandinavos utilizan Mara y los griegos Mora.

El amante en sueños

Una variante de la Vieja Bruja es el incubo, el amante demoníaco o espíritu que satisface su apetito sexual con el durmiente. Derivado del incubare latino, que significa yacer sobre, el incubo se describe a menudo como un abrumador peso sobre el pecho y la sensación de excitación sexual que ocurre durante estos ataques. Pero, con el examen de las explicaciones de estas experiencias, los psicólogos, incluido Ronald Seigel, se están concentrando en el fenómeno de la parálisis en sueños que, a pesar de ser relativamente corriente, raramente se comenta.

Pautas del sueño

Cada noche, tanto si lo recordamos como sí no, soñamos. Podemos olvidar los sueños por la mañana, pero mientras se desarrollan las escenas oníricas, nuestro cerebro está extremadamente activo y nuestro cuerpo paralizado. Esta parálisis es esencial, porque, si no fuese así, podríamos actuar en sueños con consecuencias desastrosas. Normalmente, los músculos están relajados y no responden a lo que les ordena el cerebro. Sólo permanecen activos los músculos que controlan los ojos y la respiración.

Al despertarnos por la mañana, esta parálisis desaparece. Pero, en algunas raras ocasiones, algo funciona mal en el mecanismo que mantiene en reposo la vida del durmiente. En estos casos se puede sentir que la parálisis aparece en el momento de dormirse o de despertarse y que no es posible moverse, hablar ni gritar. Esta parálisis en sueños casi siempre va acompañada de un rápido ritmo cardiaco, dificultad para respirar y sensación de terror. La penosa experiencia todavía es más aterradora, porque el que la padece es consciente de su entorno, pero está atrapado en lo que los científicos llaman alucinación hipnogógica: un estado entre el sueño y la vigilia, en el cual los sueños son tan vívidos, que parecen alarmantemente reales.
Durante el sueño en vigilia, el soñador ve, oye y huele cosas que están en su entorno. Estos estímulos se mezclan con los del sueño, haciendole creer que aún esta despierto.

Normalmente, el primer síntoma de la parálisis en sueños es un extraño sonido. A veces descrito como un silbido, también pueden oírse pasos, el ruido de un motor, o incluso una respiración profunda y sibilante, seguida de vibraciones del cuerpo, y lo que se describe como sacudidas, temblores y contorsiones. Extrañas luces pueden parpadear por la habitación. Pueden ser luces destellantes, pequeñas estrellas o formas luminosas. La habitación parece llena de una luminosidad fantástica y los objetos rodeados de aureolas de colores con destellos. Pero el aspecto más aterrador de la parálisis en sueños es la sensación de una presencia cercana. Es posible que no se vea nada ni se tenga razón alguna para esta convicción, pero se sabe que en la habitación hay alguien más. En muchos casos, la presencia es incluso visible y puede adoptar cualquier forma: humana, animal, demoníaca e incluso extraterrestre, que aparentemente puede cambiar a voluntad.

Sueños alienígenas

Estas experiencias de visitantes han hecho que los investigadores llegasen a la conclusión de que las clásicas abducciones no son más que casos de parálisis en sueños. En su artículo Alien Dream el psicólogo Robert Baker publica el relato del conocido abducido Whitley Strieber.

A primeras horas de la noche, desperté bruscamente. Había alguien junto a mi cama. Podía ver los grandes y oscuros ojos de quien fuese... No podía moverme, no podía gritar, no podía irme... Todos los músculos de mi cuerpo estaban rígidos. Difícilmente podía respirar.

Como Baker señala, sí se comparan los recuerdos de Strieber con los de Ronald Seigel, no hay grandes diferencias. A efectos prácticos, los relatos son idénticos, indica Baker. La diferencia esencial y más importante es que a las víctimas de la parálisis en sueños que han acudido a terapeutas se les habla de parálisis en sueños y de alucinaciones, mientras que a los que van a ver a creyentes en abducciones se les dice que han sido abducidos. Para Baker, las abducciones son la versión moderna de la parálisis en sueños. Los zumbidos y las misteriosas vibraciones de la parálisis en sueños proceden de la nave extraterrestre, las caricias de la Vieja Bruja se convierten en las pruebas de los extraterrestres y las sensaciones de flotación y de vuelo en el viaje hacia las estrellas. El único problema de esta teoría es que no tiene en cuenta todas las experiencias de abducciones. Existen casos de abducciones múltiples a la luz del día con testigos. Y las mismas objeciones pueden aplicarse contra las manifestaciones de que todos los encuentros sobrenaturales son el resultado de la parálisis en sueños.


Contenidos coherentes

Un juicio mas objetivo y mesurado del fenómeno de la parálisis en los sueños lo proporciona el etologo David J. Hufford. En su libro The Terror that Comes in the Night, Hufford argumenta que en la parálisis en los sueños parece haber algo mas que los confusos trucos que se producen en el cerebro de los durmientes. A Hufford le llamo la atención la coincidencia de los contenidos de las alucinaciones y de los ataques de la Vieja Bruja. Lo que encuentra mas curioso es que estos ataques se han anunciado en todo el mundo por personas normales y sanas. Además, muchos de estos sujetos no habían tenido contacto con las tradiciones populares y niegan cualquier interés por los fenómenos paranormales. En cambio, los contenidos de las pesadillas son muy variables. ¿Por que - se pregunta Hufford-, el contenido de las parálisis en sueños es tan igual, independientemente de la cultura?

Hufford llega a la conclusión de que la investigación científica en este campo todavía no ha empezado a considerar el enigma, a pesar de que sólo habría que analizar los procesos psicológicos de la parálisis en sueños.

¿Realidad alternativa?

Puede que exista una explicación completamente normal para estas experiencias tan peculiares y angustiosas. O puede que tengan su origen en otro reino -al que se acceda a través del subconsciente- que sea tan real y universal para los que lo experimentan como si fuesen del mundo exterior. Pero hasta que no se hayan investigado y explicado los contenidos de las alucinaciones de la parálisis en sueños, nuestra comprensión de este fenómeno permanecerá incompleta.

A principios de 1980, los medios de comunicación en Chicago y Los Ángeles se hicieron eco sobre una extraña epidemia que se había apoderado de la población en el sudeste asiático. Jóvenes perfectamente sanos y saludables informaron de pesadillas horribles negándose a dormir durante días. Convencidos de que sus sueños estaban siendo atacados por un demonio, los hombres asustados se volvían adictos al café y otros estimulantes en un esfuerzo desesperado para mantenerse despiertos. Con el tiempo, sus cuerpos exhaustos se rendían al sueño y los familiares aliviados llevaban a los jóvenes a la cama. Horas más tarde los gritos de pánico se oían provenientes del dormitorio de las víctimas. Los jóvenes se encontraban en sus camas atrapados en las poderosas pesadillas, gimiendo, jadeando, asfixiándose, incluso en algunos casos sacaban espuma por la boca y antes de que pudieran ser despertados, ellos de repente morían violentamente. Las autopsias realizadas por médicos forenses no dictaminaban nada, las causas de la muerte eran desconocidas. El miedo en los barrios del sudeste asiático fue en aumento, causando un pánico popular.

Pero aunque son muchas las teorías expuestas sobre este fenómeno no hay pruebas concluyentes de lo que realmente ocurre en los sueños, pesadillas mortales responsables de más de 230 muertes documentadas de hombres jóvenes sanos.

 ¿Demonios en nuestras pesadillas?

Según las personas que sufren de parálisis del sueño severo, han informado del mismo suceso, al despertar de un sueño profundo se encuentran incapaces de moverse. Sus brazos y piernas están congelados e inútiles, con una falta de respiración. Cuando abren los ojos, observan la misma imagen de una criatura pequeña, pálida y sentada sobre su pecho. En algunos de los casos mientras observaban, la criatura sacaba un puñal y comenzaba a realizar un corte empezando por el pecho, como si realizara una autopsia en el cuerpo aún con vida. Otras personas dijeron que podían sentir el cuchillo, podían sentir el dolor del corte además de sentir el peso del “demonio” sentado sobre su pecho y sólo cuando ellos gritaban con todas sus fuerzas al fin podían moverse para que desapareciera la terrible imagen.

A veces es un demonio, a veces es una mujer anciana empujando el pecho de sus victimas con las manos frías y retorcidas. Algunos expertos en lo paranormal teorizan de que incluso el fenómeno de la muerte nocturna repentina inesperada podría incluso deberse a las abducciones extraterrestres debido en parte a la parálisis del sueño. Cada país y cultura en el mundo reconoce esta aflicción. El pueblo de Turquía lo llaman “el demonio aplastante”, en África, es conocido como el “diablo a caballo en la espalda”. Los Hmong lo conocen como “el demonio triturador”.


El fenómeno de la muerte nocturna repentina inesperada en el arte


El famoso artista gótico Henry Fuseli capturó perfectamente la experiencia en su pintura al óleo en 1.781 titulado “The Nightmare (La Pesadilla)”. La pintura representa un íncubo sentado sobre el pecho de una mujer dormida mientras que un caballo demoníaco (una yegua de la noche) observa la atroz imagen. Curiosamente la parálisis del sueño raramente afecta a las mujeres (entonces cabe sospechar erotomanía), aunque nada es casualidad. Los informes de los ataques nocturnos de los íncubos eran comunes en la Europa medieval y eran siempre de carácter sexual, mientras que el súcubo (la hembra íncubo) fueron más frecuentemente descritas por sus víctimas masculinas como una presencia sofocante presionando sobre el pecho.

Incluso el maestro del terror y el suspense Wes Craven se inspiró en las noticias reales sobre las muertes relacionadas con las pesadillas para crear su obra maestra “Pesadilla en Elm Street”. El 9 de mayo de 1981 el New York Times informó sobre la misteriosa muerte de 18 refugiados laosianos saludables, apenas tres años antes del estreno de la película. Tal como se relató en el New York Times las causas de sus muertes eran desconocidas, lo único que puntualizaron fue que estaban durmiendo y sus caras eran de terror, como si algo les hubiera atacado.


 Explicación científica, ¿sin fundamentos?

En el mundo occidental se conoce como “el síndrome de muerte súbita inesperada” o “síndrome de muerte nocturna repentina inesperada (SUNDS)”, en Filipinas se llama “bangungot”, en Japón “Pokkuri”, y en otras partes del mundo otras muchas definiciones, pero todos tienen el mismo significado:Muerte en las Pesadillas.

La película de terror de Wes Craven de 1984 “Pesadilla en Elm Street” sigue siendo uno de los títulos del género más populares de todos los tiempos. Pero, ¿realmente se puede morir en una pesadilla? A pesar de su guión de ficción, la película se basó en una enfermedad que efectivamente existe...

Se llama en su acrónimo en inglés “síndrome de la muerte súbita inesperada nocturna” (SUNDS) y desde años ha permanecido oculta por la superstición. El propio Craven reconocería en una entrevista con la revista Cinemafantastique en 2008 que se inspiró en esta patología.

La muerte súbita e inexplicable de personas jóvenes durante el sueño se ha documentado una y otra vez en países del sudeste asiático, en especial en varones y principalmente en horas de la madrugada. Básicamente, el SUNDS es una enfermedad genética en la que el cuerpo no puede coordinar adecuadamente las señales eléctricas que hacen que el corazón lata.

La enfermedad afecta principalmente a los jóvenes adultos, especialmente aquellos de origen en el sudeste asiático con corazones aparentemente normales que dejan de latir de forma inesperada. Por lo general, el corazón se detiene por la noche y todavía no está muy clara su causa.


Esta dolencia es popularmente conocida como lai–thai (“muerte durante el sueño”, en Tailandia), bangungot (“levantarse durante el sueño con quejidos”, en Filipinas), pokkuri (“muerte inesperada durante la noche”, en Japón) o tsob tsuang (“espíritu de las pesadillas que oprime”, en las tribus Hmongs de Laos y Vietnam) y todas hacen referencia al mismo fenómeno.

La afección es mucho menos frecuente en mujeres, por lo que no es raro que los aldeanos tailandeses varones duerman con ropas femeninas para confundir al supuesto espíritu nocturno que busca robarles el alma y al que se le achaca la culpa de las muertes...

En este país se cree particularmente que esta vinculado a comer muchos pasteles de arroz antes de dormir, mientras que los filipinos creen que es la ingestión de altos niveles de carbohidratos justo antes de ir a la cama lo que causa el bangungot, o la muerte en sueños con quejidos.

Por la experiencia de los filipinos, el bangungot da la sensación de que la víctima está siendo plenamente consciente de su entorno, sin embargo, es incapaz de moverse; trata de gritar, pero no puede, y parece que existe “una especie de mano” que aprieta su pecho. Los ancianos filipinos recomiendan mover el dedo gordo del pie de las personas que experimentan el síndrome para alentar a su corazón y que pueda ajustarse a la normalidad. Una encuesta de salud en 2003 reveló que que la patología sorprende y acaba con los sueños de 43 de cada 100.000 jóvenes filipinos al año.

Cuenta Wes Craven que le impactó especialmente la historia de un joven de 22 años que sufría de horribles pesadillas, hasta el punto de negarse a dormir por miedo a morir repentinamente. Se mantuvo despierto artificialmente, mientras sus padres trataron de darle pastillas para dormir a escondidas. Después de cuatro o cinco días, este joven fue encontrado muerto.

El director se quedó muy sorprendida por este hecho y poco después maduró la idea de hacer una película sobre el tema: el icono del cine de terror Frederick Charles Krueger había despertado.

En las últimas tres décadas, la ciencia ha teorizado sobre este extraño fenómeno como el hecho de una combinación de exceso de alcohol y comer en exceso, el estrés, el medio ambiente y las deficiencias nutricionales han sido considerados otros factores del “SUNDS”. Algunos médicos atribuyen todos estos fenómenos a aberraciones genéticas que causan que el sistema eléctrico del corazón se estropee. Aunque la realidad es que en muchos casos los médicos han sido testigos de pruebas inexplicables.


 El mundo de los sueños, un lugar inexplorado

Pero la realidad es que nadie sabe con certeza el porqué exactamente de este fenómeno. Informes recientes apuntan a que curiosamente los corazones de las víctimas tenían el aspecto de haber sido aplastados, aunque ninguna de las explicaciones médicas ha obtenido resultados positivos hasta el momento. Hoy en día, nadie sabe a ciencia cierta si los defectos físicos fueron los causantes de las muertes o por lo contrario la muerte en las pesadillas fueron los causantes de los defectos físicos. A pesar de todos los avances en el campo de la medicina, el mundo de los sueños, los terrores nocturnos siguen desafiando la explicación científica. Aunque muy posiblemente las criaturas que están en nuestros sueños son muy reales.


Mis conclusiones:

Aspectos clínicos


Posible candidatos
  1. Apnea del Sueño
La apnea del sueño, en que la persona deja de respirar frecuentemente durante el sueño. El diagnóstico se realiza después de que una prueba del sueño determina que la persona deja de respirar durante 10 o más segundos al menos cinco veces por hora mientras duerme.

Algunas investigaciones sugieren que la apnea del sueño está en aumento, en parte debido a la epidemia actual de obesidad.

La muerte cardiaca repentina ocurre cuando el corazón deja de latir de forma inesperada y repentina debido a problemas con el sistema eléctrico del órgano. Esos problemas provocan arritmias cardiacas. Para que la persona sobreviva, tiene que recibir tratamiento en cuestión de minutos. Los electrofisiólogos son cardiólogos que tratan esos problemas de los ritmos cardiacos.

En una investigación anterior, Gami y su equipo habían hallado que los pacientes con apnea del sueño que sufrían de muerte súbita cardiaca con frecuencia morían de noche, un patrón completamente opuesto al hallado en las demás personas sin apnea del sueño que sufren de muerte súbita cardiaca. "Ese fue el primer vínculo directo hallado entre la muerte súbita cardiaca y la apnea del sueño", planteó Gami.

En el nuevo estudio, los investigadores siguieron a más de 10,000 hombres y mujeres, con una edad promedio de 53 años, que fueron remitidos a estudios del sueño en el Centro de Trastornos del Sueño de la Clínica Mayo, sobre todo debido a sospechas de apnea del sueño, entre 1987 y 2003. Tras las pruebas del sueño, se halló que el 78 por ciento sufrían de apnea del sueño. Durante un seguimiento de hasta 15 años, hallaron que 142 sufrieron un paro cardiaco repentino, que resultó letal o del que fueron reanimados.

Tres medidas predijeron con potencia el riesgo de muerte súbita cardiaca, señaló Gami. Éstas incluyeron tener a partir de 60 años de edad, sufrir de 20 episodios de apnea del sueño por hora o tener niveles bajos de oxígeno en sangre.

La "saturación de oxígeno" se reduce cuando el aire no llega a los pulmones. "Si la saturación de oxígeno más baja era del 78 por ciento o menos, el riesgo de [muerte súbita cardiaca] aumentaba en un 80 por ciento", señaló Gami. En una persona sana, lo normal es del 95 al 100 por ciento.

Sufrir de 20 eventos por hora se consideraría una apnea del sueño moderada, dijo Gami.

Gami halló un vínculo, no causalidad, entre la apnea del sueño y la muerte súbita cardiaca. No puede explicar la conexión con toda certeza, pero dijo que hay varias explicaciones posibles. Por ejemplo, la apnea del sueño se relaciona con el tiempo de ritmo cardiaco que provoca la muerte súbita cardiaca, señaló.

Las personas que sufren de apnea del sueño o que sospechan que la padecen deben tomarse los hallazgos del estudio en serio, enfatizó el Dr. Neil Sanghvi, electrofisiólogo del Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York, quien revisó los hallazgos.

Las personas con apnea del sueño con frecuencia son obesas, aunque no siempre, y muchas tienen otros factores de riesgo cardiaco, como insuficiencia cardiaca o una enfermedad del corazón. Sufrir de esos factores de riesgo ya pone a una persona en peligro de muerte súbita cardiaca, advirtió Sanghvi. "La apnea del sueño podría ser la gota que derrama el vaso. Cada uno de esos factores añade un nivel de riesgo. Cuando se añade la apnea del sueño, se podría tener un peor resultado".

  1. Terror y parálisis de sueño
De acuerdo a la terminología médica, la parálisis del sueño es una incapacidad transitoria para realizar cualquier movimiento muscular, que ocurre por lo general cuando se entra a la llamada fase de Movimientos Oculares Rápidos (MOR o REM por sus siglas en inglés). Es aquí, también en su mayor parte, cuando soñamos.

La inmovilidad es un mecanismo absolutamente normal que desarrolla nuestro organismo para evitar que escenifiquemos nuestros sueños. Por ejemplo, imagina qué pasaría si en sueños corres por una calle y tu cuerpo deja su estado de reposo para seguir dicha acción. Es simple. De esta manera se evita cualquier peligro para el individuo.

Sin embargo, muchas veces se registra una desincronización -la fase REM pasa de ser una de las últimas a la primera del sueño-  que muchos expertos denominan parálisis del sueño aislada (PSA).

En la página web de blog.rpp.com se indica que en este estado continuamos con la inmovilidad casi absoluta, salvo por los ojos y dedos, pero estamos conscientes sobre nuestras camas. El episodio tiene lugar por lo general cuando empezamos a dormir o despertar y puede extenderse por algunos minutos, en algunos casos con repeticiones, y si bien no es tan difícil explicarlo, la experiencia puede resultar espantosa para muchas personas.

Las alucinaciones, son comunes durante una parálisis del sueño por desarrollarse en la fase REM. En primer lugar, la idea básica es que seguimos en nuestra habitación, pero si observamos con atención podemos identificar algunas distorsiones.

¿Por qué ocurre una PSA?

Para empezar, los pacientes con PSA no sufren de desordenes mentales. Un episodio de esta  parasomnia -según se registra en la Clasificación Internacional de los Trastornos del Sueño- se manifiesta en pacientes con narcolepsia u otros desordenes como son los trastornos de ansiedad, de bipolaridad, la depresión y el estrés postraumático. Asimismo, si el individuo tiene horarios de sueños fragmentados o irregulares es posible la aparición de parálisis.

¿Qué hacer?

Lo primordial es tranquilizarse porque el miedo solo prolongará el trance que en sí es temporal. Respire profundamente, mueva los ojos y dedos, intente realizar un movimiento brusco de alguna extremidad. Si logra salir del PSA, manténgase despierto por unos minutos más para evitar que se repita.(SCU).

  1. SUNDS (Sindrome de Muerte Nocturna Inesperada)
Existen algunas teorías que relacionan la aparición de SUNDS con la tensión causada por las pesadillas, pero no hay estudios científicos que hayan demostrado una correlación fiable. En general, las muertes se producen por la noche porque el corazón late más débilmente cuando la gente duerme.

Cuando el corazón se ralentiza por el sueño, los problemas eléctricos que parecen asociados al SUNDS se vuelven más pronunciados, superando la capacidad del cuerpo para regular su propio latido y enviando al corazón un espasmo mortal que termina por pararlo.

Se cree que esta dolencia tiene la misma entidad patológica que el síndrome de Brugada, una enfermedad hereditaria caracterizada por una anormalidad electrocardiográfica y un aumento del riesgo de muerte súbita cardíaca, que fue descubierta por los cardiólogos españoles Pedro Brugada y Josep Brugada en 1992.

En la actualidad, no existe un tratamiento eficaz para esta enfermedad y tampoco un motivo claro de por qué tiende a afectar a los asiáticos del sureste con mayor frecuencia que otros grupos poblacionales, aunque existe un fuerte componente hereditario comprobado.

Los primeros en reconocer la enfermedad entre los refugiados que huían de la guerra de Vietnam fueron los médicos en Norteamérica y Europa. De acuerdo con el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU, hasta un 40% de las víctimas tenía algún pariente que había fallecido de igual manera; y el 18% tenía hermanos víctimas del SUNDS.

También en los años 70 empezaron a salir artículos periodísticos, publicados en el tabloide Los Angeles Times, acerca de un grupo de refugiados jemeríes que, tras huir a Estados Unidos debido al genocidio que en ese momento ocurría en Camboya, empezaron a sufrir pesadillas perturbadoras, después de las cuales la mayoría de ellos se negó a dormir. Poco después, varios de los refugiados terminaron muriendo mientras dormían en su sueño.


Las autoridades médicas bautizaron entonces al fenómeno como “el síndrome de la muerte asiática”


Entrada: Gustavo Cia

Comentarios

  1. Excelente artículo, muy completo! :)

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  2. Muy buen articulo. Completisimo. Solo faltó el complemento, las referencias.

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