Caso Joaquim Murtinho



Hoy os vamos ha contar, uno de esos extraños casos ufológicos, que mezcla el caso OVNI con fenómenos paranormales y que de ser cierto, hace que este fenómeno, en muchos casos, sea totalmente incomprensible. Ocurrido en Brasil, e investigado por el CICOANI. Os lo contamos, para que saquéis vuestras propias conclusiones.

Introducción.

La tarde del 2 de noviembre de 1977, el joven L.C.J.A., de 16 años, se encontraba solo en casa de su tía, en la calle Dom Oscar de Oliveira, en Joaquin Murtinho, MG. Veía tranquilamente una película de acción, en la TV, estando cerradas todas las puertas y ventanas de la casa.

De repente el joven percibió un breve ruido de viento (la tarde estaba en calma) y pasos dentro de la casa. En seguida observó sorprendido, un aparato extraño penetrando en la habitación, a través de la puerta de la cocina.

Volando en silencio, el aparato se aproximó al televisor e inmediatamente, el enchufe que lo unía a la pared se soltó de la corriente y descendió suavemente sobre la mesa, apagando el televisor. El aparato tenía la forma del planeta saturno, pues estaba formado por una bola luminosa azulada, rodeada por un anillo de luz dorada. El objeto con casi un metro de diámetro, se retiro de la sale y después de recorrer la cocina y el dormitorio, paso flotando a un metro del suelo, junto a la puerta de la cocina, misteriosamente abierta.

En cuanto L.C., ya de pié en la sala, observaba ese aparato, surgió a su lado izquierdo, como de la nada, la figura de un hombre de más de 2 metros de altura. Atónito debido a la sorprendente presencia, L.C., vio el ser hacer un gesto con el brazo derecho y enseguida, una extraña luminosidad trasformo el interior de la casa. A continuación el extraño se volvió invisible. L.C. se aproximó entonces al extraño objeto, que giraba en el patio trasero, sobre el mismo lugar. En el momento que los observaba, tres seres extraños se le acercaron por la derecha. La más alta era el ser que se le apareció en la sala y que, ahora, venía acompañado de una mujer joven y de lo que parecía un niño. Los tres se comunicaron con L.C., exhortándolo a la calma y llamándolo por su nombre. Pero la comunicación no era oral sino telepática.

Los extraños lo flanquearon, lo agarraron por los brazos y penetraron en la casa con él, por la puerta trasera. L.C. se sintió ligero, casi como si flotase. Se dirigieron todos a la sala, donde los extraños se sentaron en el sofá. Observándolos de pie, L.C. los vió como se encaminaban para el dormitorio. Alli, el hombre y el que parecía un niño, acercaron sus manos al armario sin tocarlo y las puertas de este se abrieron. En cuanto los dos observaron el interior del armario, la mujer se sentó en la cama y se tumbo en ella por un momento, como probándola. Luego salieron todos para el patio posterior.

De esta forma L.C., describe los tres seres: El hombre, con más de 2 metros de altura, era delgado y traía un casco con visor transparente sobre la cabeza un en cuya parte superior tenía dos antenas metálicas. La mujer y el “niño”, no usaban casco y tenían una estatura normal, así como una apariencia común, la piel clara, cabellos largos y oscuros. El hombre tenía piel pálida, amarillenta, ojos azules, cejas curvadas hacia arriba, siendo la boca la nariz y las orejas de aspecto común. Sobre la barbilla, un pequeña perilla negra, los cabellos no eran visible debido al casco de color metálico. El vestuario de los tres era idéntico: un tipo de mono ajustado, con protuberancias en lugar de bolsillos. Portaban guantes y botas, siendo todas las piezas de color verdoso. En los anchos cinturones, había una fila de botones negros. Del cinturon del hombre colgaba un tubo de color gris metálico con una punta negra. (Esa punta era igual al arma que el vio después).

Después de volver al patio, L.C., observó una gigantesca escalera que a través del declive del terreno, llevaba hasta una gran puerta acristalada de un aparato posado en el suelo. De nuevo, cogido por los brazo, L.C., se vio descendiendo la escalera como flotando, en compañía de los seres.

Cuanto se encontraba delante del aparato, cuyo tamaño era comparable al de una casa, L.C., reparo, a través de la abertura transparente que salía del interior iluminado, varios tripulantes manipulando instrumentos complicados. 

Siempre cogido de los brazos, L.C., fue subido por la escalera, de la misma forma que descendiera, deslizándose. Después de llegar a la cima, cerca de casa, los tres extraños dejaron a L.C., a un lado y se apartaron para hablan en una lengua extraña al joven.

Fue en este momento, cunado una vecina, al ir a devolver una plancha a la propietaria de la casa, la llamó en voz alta por su nombre, sin saber que esta estaba ausente. En ese instante, el movimiento de un cuarto ser extraño llamó la atención de L.C., Ese ser, en todo semejante al que acompañaba a L.C., portaba un arma de color amarillento y se encontraba medio escondido en el lateral de la casa, de donde hizo un gesto amplio con el brazo, en el momento que la vecina llamó. Inmediatamente, los tres extraños desaparecieron en el aíre al lado de L.C., que se dirigió a la parte delantera de la casa, para recibir la plancha. En este momento L.C., observó que, cuando sus acompañantes se tornaron invisibles, el aparato volador tipo saturno, se ocultaba en el interior de la casa, como escondiéndose.

De regreso al patio, L.C., volvió a encontrar a sus 3 visitantes. El hombre, apretó unos botones de su cinturón y de este salió una placa brillante que después de haber sido acercada a la palma de la mano derecha del muchacho, reveló estar grabada, en tonalidades de colores, los detalles de la mano. Idéntico proceso fue repetido para gravar los detalles de la palma de la mano izquierda.

En seguida los tres extraño, hombre, mujer y niño, se colocaron en fila y se despidieron de L.C., colocando en el pecho del mismo la mano derecha y comunicando, siempre telepáticamente: “Volveremos”. Al desaparecer los extraños, L.C. penetró en la casa por la puerta posterior, observando que todo volvía a la normalidad, incluso el televisor funcionaba.

Ansioso por comprar tabaco, se dirigió a la puerta delantera y antes de que pudiese coger la llave que colgaba en una cerradura, esta se soltó, se elevó en el aire y fue a caer en su mano abierta. El solo tuvo que meterla en la cerradura y girarla, para abrir la puerta y salir. Ya en la calle, la atención de L.C., fue atraída por la imagen del aparato tipo saturno, visto al despegar silenciosamente del patio trasero, para desaparecer en el cielo, en trayectoria oblicua. En este instante, fue cuando L.C., sintió un fuerte choque emocional, que le dejó sin habla. Perplejo, confuso, sin poder hablar, cuando llegó a la tienda para comprar tabaco. Todos los presentes, incluido el dueño da la tienda, se extrañaron de la actitud rara, emocionada y silenciosa de L.C., sin comprender los gestos que hacía. Corrieron a verificar lo que había ocurrido en casa de su tía Josefina. Todo estaba normal. Durante casi dos horas, L.C., permaneció sin voz. Después volvió ha hablar y contó todo a la familia, que ya se preparaba para llevarlo al médico.

A lo largo de todo el incidente, los extraños mantuvieron contacto mental con L.C., pero este, durante cuatro entrevistas con el equipo del CICOANI, no consiguió acordarse sino de detalles escasos, tales como “Venimos de muy lejos ... (citaron el lugar de origen, que no coincide con ningún planeta conocido”. “Siglos y siglos....” “Van ha ocurrir graves problemas en su familia”. En cuanto a este último mensaje, ocurrieron las siguientes coincidencia. Poco después del incidente: uno de los hermanos de L.C., se salvó por poco de un grave accidente con el camión que conducía y que se había hundido en una laguna. Días después, otro hermano sufrió una grave hemorragia, al cortarse la muñeca con el cristal de una ventana, en el que apoyo la mano.

Conclusión de CICOANI.

Embutidos en el caso ufológico de Joaquin Murtiho, notamos varas manifestaciones de fenómenos parapsicológicos:

Telepatía – Comunicación mente a mente de los seres extraños con L.C.

Levitación – Sensación de ligereza y flotabilidad de L.C., una vez tocado por los extraños.

Telequinesia – El aparato “saturniano” se aproxima al televisor. Inmediatamente, el en chufe se retira de la toma, colocándose sobre la mesa de forma suave.

Precognición – Los extraños anuncian a L.C. graves acontecimientos en la familia. Días después accidentes casi fatales envuelven a dos de sus hermanos.

Materialización/desmaterialización – Aparición y desaparición del ser extraño, al lado de L.C., modificación del ambiente familiar, después de un gesto extraño. Desaparición inexplicable del trío de visitantes, después del gesto de aviso del “guarda” escondido.


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