Montañas Sagradas

Las montañas altas son consideradas en todo el mundo como lugares místicos que tienen el poder de evocar un intenso sentimiento de lo sagrado. Para las poblaciones de muy distintas culturas, ese sentimiento de lo sagrado da sentido y vitalidad a su existencia.

Os invitamos a hacer un breve recorrido por los cinco continentes para conocer algunas de las Montañas Sagradas en distintos puntos del globo.



 Monte Fuji (Honsu, Japón)

 
El monte Fuji , con 3.776 metros de altitud, es el pico más alto de la isla de Honshu y de todo Japón. Se encuentra entre las prefecturas de Shizuoka y Yamanashi en el Japón central y justo al oeste de Tokio, desde donde se puede observar en un día despejado. El Fuji es un volcán compuesto y es el símbolo de Japón.

Considerado sagrado desde la Antigüedad, les estaba prohibido a las mujeres llegar a la cima hasta la era Meiji (finales del s. XIX). Actualmente es un conocido destino turístico, así como un destino popular para practicar el alpinismo. La temporada “oficial” para practicar el alpinismo dura desde principios de julio hasta finales de agosto. Son mayoría los que escalan por la noche para apreciar la salida del sol.
El monte Fuji es un atractivo cono volcánico y es un tema recurrente en el arte japonés. El trabajo con mayor renombre es la obra maestra 36 vistas del monte Fuji del pintor ukiyo-e Katsushika Hokusai. También aparece en la literatura japonesa y es el tema de muchos poemas.
Se clasifica al monte Fuji como un volcán activo, pero con poco riesgo de erupción. La última erupción registrada data de 1707 durante el periodo Edo. Entonces, se formó un nuevo cráter, así como un segundo pico (llamado Hoeizan por el nombre de la era).
Después del surgimiento de los samuráis en el Japón feudal (siglos XII a XVI), se empezaron a emplear los caracteres kanji actuales para "Fuji". Fu significa riqueza, mientras que ji es "samurái". Finalmente, san significa montaña, por lo que el nombre completo es Fujisan. Aunque popularmente en países de habla castellana se le conoce como "Fujiyama", este nombre es incorrecto, debido a que la lectura del kanji como "yama" (y no como "san") es incorrecta cuando este forma otra palabra junto a otro kanji (pronunciación onyomi).3
Los japoneses suelen recordar la altura de esta montaña, 3.776 metros, como "MINANARO": "MI" por "3" , "NANA" por "7" , "RO" por "6" , y se enseña a entender como tomar como ejemplo al monte Fuji, y ser tan alto como Él (en lo espiritual).


Tindaya (Fuerteventura, Islas Canarias)



Tindaya es una montaña situada en el municipio de La Oliva, en la isla de Fuerteventura de las Islas Canarias. Dista 6 km del océano Atlántico, en el Llano de Esquinzo a 150 m hasta una cota cercana a los 400,5 m. pt Tiene un especial interés histórico y arqueológico por la cantidad de grabados rupestres que alberga.
En Fuerteventura, los antiguos majoreros adoraban a la montaña de Tindaya, a la que ofrecían regalos como ofrenda y donde tallaban la roca sus grabados podomorfos, es decir, con forma de pie, y siempre mirando al poniente. Los 312 grabados de estas característica s hacen que sea uno de los sitios arqueológicos más ricos de todo el archipiélago canario. Los aborígenes entendían que poseía poderes mágicos, por su relación con la luna y la fertilidad de su suelo en una isla de carácter desértico. Su composición de traquita, un tipo de roca volcánica que sólo se encuentra en Tindaya pudo ser determinante para esa elección.
Esta unión de arte y naturaleza continúa hasta nuestros días y prueba de ello es que el escultor Eduardo Chillida soñara allí su idea de introducir el espacio en la materia. Su Proyecto Monumental Montaña de Tindaya entiende que puede ser un espacio interior que pudiera ofrecerse «a los hombres de todas las razas y colores, una gran escultura para la tolerancia».

Tindaya ha sido declarada Bien de Interés Cultural. Además de su valor histórico, la montaña ha sido reconocida como Monumento Natural y Punto de Interés Geológico por la Administración canaria. A pesar de todo, el alto valor ornamental de su traquita ha hecho que la piedra de Tindaya haya sido explotada hasta fechas recientes.
En 1993 el artista vasco Eduardo Chillida idea una obra escultórica para la montaña de Tindaya, que supondría un gran cubo de vacío en el interior de la montaña, así como oquedades hacia el exterior.1 Este proyecto provoca la reacción de diversos colectivos ecologistas y conservacionis tas, que alegan que se pondría en peligro tanto la "estructura" de la montaña (debido a su vaciado) como los grabados podomorfos dejados por los majos. Por otro lado, una serie de supuestas irregularidades y corruptelas políticas desembocan en el conocido como "Caso Tindaya", archivado por la Justicia.


 Monte Shasta (California, USA)




Situada al norte de Californa y relativamente cerca del estado de Oregón, esta montaña era para los aborígenes del Klamath el hogar de Skell, el espíritu del mundo supraterrenal, cuyo descenso de los cielos a la cumbre se producía a petición del jefe de la tribu. Hoy se le atribuyen propiedades de todo tipo, como casa de ángeles y guías espirituales, lugar para el aterrizaje de naves espaciales y hasta sede de lo que quedó de la antigua Lemuria, tras hundirse en las aguas del océano hace 12.000 años, según los libros místicos tamiles de la India. 

El verano es un buen momento para visitarlo, y hay quienes se atreven a hacerlo en dos ruedas, crean o no en los dictados de la «New Age», pues son estos quienes le atribuyen en mayor medida su gran poder místico. La visita permite atravesar glaciares, ríos de lava, densos bosques de pino y praderas onduladas por la brisa de verano. En el invierno, solo los más valientes montañistas se aventuran a esta cumbre.

Montaña de Sorte (Yaracuy, Venezuela)


Montaña de Sorte es un sitio religioso-espiritista de Venezuela ubicado en un sector montañoso del estado Yaracuy, en la Serranía del Interior y muy cerca de Chivacoa, en Venezuela.
En el sitio se venera a lo que algunos locales consideran una diosa indígena, un personaje conocido como María Lionza que es muy visitado por algunos peregrinos en Semana Santa.
Los creyentes eligen un rincón en el bosque o un recodo en el río para construir un altar desde donde invocarla. Normalmente lo decoran con fotografías, figuras y estatuillas, vasos con ron o aguardiente, cigarrillos en cruz, flores y frutos.
María Lionza, considerada en el mundo del espiritismo la reina de las cuarenta legiones, formadas por diez mil espíritus cada una, es quien preside el altar. Junto a ella se coloca a Guaicaipuro, cacique que luchó valientemente contra los conquistadores españoles en el valle de Caracas y líder de la Corte Indígena; y al Negro Felipe.
  

Kailash (Himalaya, Tibet)

 
El Kailash es un monte en la cadena Gangdisê (parte de los Himalayas), en Tíbet. Allí se originan algunos de los ríos más largos de Asia como el Indo (que desagua en el mar Arábigo), el Sutlej (conocido como Shatadru o Sutudra.) O el Brahmaputra (que desagua en el golfo de Bengala). La montaña se encuentra cerca del lago Mana Sarovar (‘lago de la mente’) y el lago Rakshas Tal. Es el único monte importante en todo el mundo que no tiene ningún intento conocido de escalamiento, en deferencia a las creencias religiosas budistas e hindúes.

Hinduismo
De acuerdo con la mitología hindú, Shivá, el dios de la destrucción, reside en la cumbre de este legendario monte Kailash. El Kailash es visto en algunos credos del hinduismo como el paraíso y último destino de las almas.
La tradición afirma que la montaña es el linga (falo) del dios Shivá y el lago Mana Sarovar, situado en su valle, como la ioni (vulva) de su consorte Párvati. Según la descripción de los Puranas, el monte Kailash es el pilar y centro del mándala del mundo. Sus cuatro laderas están hechas de cristal, rubí, oro y lapislázuli. Tiene 84 000 leguas de altura. Está situado en el corazón de seis cadenas montañosas, simbolizando un loto indio. Entonces los cuatro ríos que fluyen desde el Kailash fluyen a los cuatro extremos del mundo y lo dividen en cuatro regiones.
El mayor y más importante templo en roca de las cuevas de Ellora (en Maharashtra, al occidente de la India) toma su nombre de este monte Kailash. Muchas de sus esculturas e imágenes en relieve representan episodios relativos a Shivá y Párvati, incluyendo el intento del demonio Ravana de sacudir el monte Kailash.


Budismo
Los budistas tántricos creen que Kailash es el hogar del buda Demchok (también conocido como Demchog o Chakrasamvara), que representa la máxima dicha. Se dice que Milarepa, campeón del budismo tántrico, llegó al Tíbet para retar a Naro-Bonchung, campeón de la religión Bön del Tíbet. Los dos magos se enzarzaron en una terrible batalla mágica, pero ninguno fue capaz de lograr una ventaja decisiva. Finalmente, se acordó que el que primero en lograr alcanzar la cima del Kailash sería el ganador. Mientras que Naro-Bonchung se sentó sobre su tambor mágico, elevándose sobre la cuesta, los partidarios de Milarepa se quedaron atónitos al ver que éste se quedaba sentado y meditando. Finalmente, cuando Naro-Bonchung casi había llegado a la cima, Milarepa entró de repente en acción y le adelantó montando en los rayos del sol, ganando por tanto la competición y llevando el budismo al Tíbet.

Peregrinación al monte Kailash
Cada año, miles de personas realizan una peregrinación al monte Kailash, siguiendo una tradición que se remonta a varios siglos atrás. Los peregrinos de varias religiones creen que circunvalar el monte a pie es un ritual que genera buena fortuna. Los hindúes y los budistas creen que esta circunvalación debe hacerse en la dirección de las manecillas del reloj, mientras que los jainistas y los bönpo lo hacen al revés. Ambos grupos creen firmemente que los demás ofenden a la montaña, por lo que deben ir un tiempo al infierno, para pagar ese pecado contra el Señor Siva. El sendero alrededor del monte Kailash mide 52 km de longitud.
En un solo día
Algunos peregrinos creen que —para que tenga el efecto auspicioso— toda la caminata se debe hacer en un solo día. Esto no es fácil: una persona en muy buen estado físico debería caminar unas 15 horas a paso normal para completar el recorrido de 52 km (a unos 3,5 km/h). Muchos devotos logran cumplir esta hazaña, frenados por el terreno desparejo y el mal de altura.

Reverencias postradas
Otros peregrinos, más austeros, realizan un sacrificio mucho más intenso: realizan toda la circunvalación realizando postraciones: en pocos segundos el peregrino se acuesta sobre su vientre con los brazos estirados hacia adelante, recita un corto mantra (como om namah sivaya), hace una marca en el piso con los dedos (o dejando una piedra), se levanta sobre sus rodillas y camina en cuatro patas (sobre las manos y las rodillas) hasta tocar la marca con los pies (o recoger la piedra), y repite todo el proceso.

Pecado pisar
De acuerdo con todas las religiones que reverencian la montaña, pisar las laderas del monte es un pecado. Los lugareños dicen que los «demonios» que se han aventurado a ofender al Señor Sivá de esta manera han muerto todos en el intento.
Cuando la República Popular China invadió Tíbet en 1950, todo el país fue cerrado al mundo exterior, y cesaron las peregrinacione s. Sin embargo, cuando mejoraron las relaciones entre China y la India en 1979, China permitió que se reanudaran las peregrinacione s al monte Kailash. Los peregrinos viajan por tierra desde Katmandú (capital de Nepal), también desde Lhasa (capital de Tíbet), desde donde hay vuelos desde Katmandú. Y cruzan Tíbet (con permiso del gobierno chino) y viajan por la gran altiplanicie tibetana (de 3000 a 5000 m de altitud) en camionetas con tracción en las cuatro ruedas (ya que no hay carreteras). Es un largo viaje (acampando cuatro noches) hasta llegar a un sitio llamado Tarchen (a 4600 m). Se dice que este nombre es una deformación del sánscrito dársan: ‘vista, visión’.
 
Ol Doinyo Lengai (Tanzania)



Ol Doinyo Lengai es un volcán situado al sur del lago Natron, en el extremo sur del brazo oriental del Gran Valle del Rift, en el noroeste de Tanzania. La etapa de formación del cono de este volcán simétrico de 370.000 años de antigüedad finalizó hace unos 15.000 años. Su cima la forman dos cráteres. El del sur, inactivo, está cubierto de vegetación y de ceniza volcánica. En el del norte, la actividad se centra en torno a varios hornitos (hileras de materiales empujados hacia arriba por un flujo de agua subyacente) y pequeños conos.




Ol Doinyo Lengai es famoso por ser el único volcán del que se sabe que ha arrojado tefra y lavas cuya composición de carbonatos es única. Con una viscosidad muy semejante a la del agua (debido al bajo contenido de sílice), su lava es la más fluida del mundo, y también la más fría, con temperaturas de sólo 590 ºC. Esa lava fluye negra en el día, arde con un rojo intenso en la noche, y se torna blanca al entrar en contacto con el agua. La efusión continua de lavas a lo largo del tiempo se ve alternada con erupciones de ceniza; en 1917, 1940, 1960 y 1966 hubo fuertes erupciones explosivas.

Los masai la tienen por montaña sagrada y es un volcán con dos conos, uno, el del norte, todavía activo y con fumarolas que dan prueba del flujo subyacente, mientras que el del sur ofrece vegetación surgida entre la ceniza volcánica. La población autóctona creía que la divinidad residía en sus entrañas, de modo que cuando surgía la actividad eruptiva era interpretado como señal de la ira de Dios, a la que había que calmar con sacrificios de animales. Solo la sangre vertida lograba apaciguar la furia telúrica y una vez cesado el enfado correspondía orar con el máximo respeto y devoción.


Uluru (Alice Springs, Australia)


El 'Uluru', también llamado 'Ayers Rock' es una formación rocosa compuesta por arenisca que se encuentra en el centro de Australia, en el Territorio del Norte a 400 km al suroeste de Alice Springs.
Es junto con Kata Tjuta una de las mayores atracciones del Parque Nacional Uluru-Kata Tjuta siendo uno de los mayores monolitos del mundo, con más de 348 metros de alto, 9 kilómetros de contorno y 2,5 kilómetros bajo tierra.
Uluru es un lugar sagrado para los aborígenes australianos y desde 1987 es Patrimonio de la Humanidad. También es conocida como el ombligo del mundo.
El primer occidental en llegar a Uluru fue, en 1873, el explorador William Gosse quien tras alcanzar su cima junto a su guía, el afgano Jamran, le impondría el nombre del entonces primer ministro de Australia Meridional.
Uluru es uno de los iconos naturales más famosos de Australia. La formación rocosa se eleva 348 metros sobre el terreno circundante, y 863 m. sobre el nivel del mar, aunque la mayor parte se encuentra bajo tierra. El contorno del monolito mide 9.4 km. Tanto Uluru como Kata Tjuta tienen una gran significado cultural para los habitantes tradicionales Anangu, que organizan visitas guiadas para informar a los turistas sobre la fauna y flora locales, el monte bajo, y las leyendas autóctonas.
La superficie del monolito cambia de color según la inclinación de los rayos solares, tanto a lo largo del día como en las diferentes estaciones del año. Es particularmente famosa la imagen de Uluru al atardecer, cuando se vuelve de un color rojo brillante. A pesar de que la lluvia es poco frecuente en esta zona semiárida, durante los períodos húmedos la roca adquiere una tonalidad gris plateada, con franjas negras debidas a las algas que crecen en los cursos de agua.



El mito de la creación de esta tribu está íntimamente vinculado a este lugar, donde cada pliegue de las rocas y cada marca geofísica se traducen en un relato o una canción que explica algo sobre el sentido de la vida desde hace miles de años. El preferido de los niños es el del lagarto Kandju, que acabó en esta mole de 348 metros de alto buscando su bumerán perdido, según cuenta la leyenda. 


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