LA EXPEDICIÓN PERDIDA DE LEICHARDT

Friedrich Wilhelm Ludwig Leichhardt
El explorador alemán Friedrich Wilhelm Ludwig Leichhardt nació en 1813 en Tauche, Brandeburgo. Era el sexto de nueve hijos. Asistió a la escuela en Cottbus, donde en 1831 obtuvo el bachillerato, continuando con posterioridad sus estudios en Berlín. En 1833 se matriculó en la Universidad de Göttingen, en donde conoció a los hermanos William y John Nicholson, con quienes viajaría a Inglaterra y Francia para continuar sus estudios en las universidades de Londres y París. En 1842 viajó a Australia. En aquellos momentos este continente era casi desconocido y allí realizó investigaciones en zoología, botánica y geología. Leichardt es considerado el Humboldt de Australia.

En aquel país llevó a cabo tres expediciones. En la primera de ellas recorrió 4.800 kilómetros, saliendo de Jimbour (cerca de Brisbane) y dirigiéndose hacia el Territorio del Norte, en concreto hasta Port Essington (cerca de Darwin). Este viaje fue de gran ayuda para que aventureros y conquistadores pusieran sus pies en tierras totalmente vírgenes, además, descubrió enormes yacimientos de carbón.

La segunda expedición fue un rotundo fracaso. Esta marcha planeaba cruzar el continente australiano de este a oeste, una distancia en línea recta de más de 3.500 km. A causa del mal tiempo y continuas enfermedades de los expedicionarios (fiebres, picaduras de mosquitos y gusanos, alimentación en mal estado) a los cinco meses y a 750 kilómetros de Brisban se dio por terminado el viaje.

En la tercera expedición es en donde Leichardt se iba a convertir en la “leyenda perdida”. El 5 de abril de 1848 el investigador apoyado por el comerciante afincado en Sydney John Mackay partió con otros cuatro europeos y dos aborígenes australianos. El objetivo de la expedición era encontrar una ruta continental hacia Perth y realizar un estudio lo mas intensivo posible de la flora y fauna de la zona. El equipamiento de la expedición consistía en 350 kg de harina, 50 kg de té, 45 kg de sal, 30 kg de tabaco, así como carne seca y 49 reses vivas. La carga era transportada por 20 burros  los cuales también acarreaban brújulas, aparatos de medición, armas, pólvora y plomo y una tienda de campaña. A los que había que añadir los siete caballos que cabalgaban los miembros de la expedición.

Inicialmente, hubo poca preocupación por Leichardt y su expedición, ya que esta tendría una duración prevista de más de dos años. Pero en 1850 creció la preocupación por el bienestar de la misma lo que produjo que en los siguientes meses y años se organizaran diversas expediciones de búsqueda del alemán y sus compañeros.

En ellas encontraron posibles señales de que la expedición había sido atacada por los aborígenes.
Declaraciones de algunos nativos que habían conocido a Leichardt  contaban que habían sido asesinados por maltratar a sus mujeres. Estas fueron las primeras teorías sobre su desaparición. Posteriormente se encontraron vestigios dudosos de campings realizados por la expedición del alemán. En 1852 partió una expedición bajo la dirección de Hovendon Heley que encontró restos de un campamento y marcadas en el tronco de un árbol una letra “L” sobre las letras “XVA”. Diez años más tarde John
McDougall Stuart cruzó el continente de Australia de Sur a Norte, asegurando haber encontrado restos de caballos, así como de haber conocido a un niño aborigen pero de ascendencia blanca que le entregó un símbolo masónico.

Reseñar también la expedición de búsqueda de Gilmour, el cual era subinspector de la Policía Montada, y que en la misma tuvo la oportunidad de entrevistarse con un nativo que le informó del asesinato de un grupo de hombres blancos en el pozo de agua de Wantata, allí confirmaron la presencia de esqueletos y sepulturas que podían ser de hombres blancos. Nada se sabe con seguridad del destino de Leichardt y sus hombres.
Seguramente se perdieron y murieron deshidratados, o fueron masacrados por los aborígenes.

No obstante, es muy interesante reseñar, que, según se cree, el objetivo principal de Leichhardt en este viaje era encontrar al Diprotodon, un gran marsupial criptozoológico con unos tres metros de altura, del tamaño de un rinoceronte pero con hocico de hipopótamo que gustaba de habitar los pantanos de la zona y que había sido avistado por otros viajeros con anterioridad y que habían traído como prueba sus grandes restos óseos. Así lo deja entrever al escribir “cuando pienso en el éxito con que han acabado mis anteriores expediciones, me alberga la esperanza de que nuestro Todopoderoso me ayudará a llevar a cabo mi plan favorito”. ¿Se estaba refiriendo a este animal?


Comentarios

  1. seria mas interesante el articulo si la eleccion de los colores no fuera tan pesima respeto que quieras hacer mencion a estos temas interesantes pero no puede leer casi nada y el resto con mucho esfuerzo,espero no ofenderte es solo una critica constructiva.

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  2. Muchas gracias por tu aviso, Anónimo.
    Esta entrada es de Enero de 2013 y el diseño del blog fue modificado en Noviembre, por lo que al haberse redactado el artículo con una fuente y un color determinado resultaba de difícil lectura en este nuevo entorno.
    Si observáis algún problema en otros artículos, os agradeceremos que nos aviséis para que lo podamos corregir.

    Un saludo.

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