Las pirámides de los 'faraones negros'

La Gran Pirámide de Keops representa el símbolo más universal del Egipto faraónico. Esta impresionante construcción ya es un icono mundial y ha convertido a la cultura que la erigió en una de las más fascinantes y estudiadas de la Historia. Sin embargo, contrariamente a lo que se cree, Egipto no es el país con más pirámides. Ese privilegio le corresponde a la cultura Kush o Nubia, verdadero reino de las pirámides situado en el actual Sudán.


Solamente en Meroe, capital de esta antigua civilización que convivió con egipcios y romanos, se han contabilizado hasta 50 de estas construcciones . Ahora, un grupo de arqueólogos han descubierto al menos otras 35 nuevas edificaciones en la zona de Sedeinga de unos 2.000 años de antigüedad.

Los trabajos de excavación comenzaron en 2009 y pronto se descubrieron 13 de estas construcciones en un espacio de apenas 500 metros. Esta elevada densidad de pirámides y la ubicación de las mismas pronto hicieron pensar a los investigadores que estas tumbas pertenecían al reino Kush. Y es que la obsesión de esta cultura por levantar túmulos y pirámides como monumentos funerarios les hizo construir vastas necrópolis. “Llegaron al punto en donde todo estaba tan lleno de gente y tumbas que comenzaron a reutilizar las más antiguas", explicó el investigador Vincent Francigny del Museo de Historia Natural en Nueva York.
 
 En comparación con las pirámides egipcias, las de la cultura Kush eran de dimensiones más reducidas. De hecho, la pirámide más grande descubierta en Sedeinga tiene 7 metros de ancho en su base. Pero las hay más pequeñas que podrían ser tumbas de niños. La influencia egipcia también se deja notar en las inscripciones. De hecho, en una de las tumbas se hallaron restos de una mesa de ofrendas donde aparecía la diosa Isis y Anubis junto a una inscripción en idioma Meroítico.



‘Faraones negros’ 


Pero ¿quiénes eran los Nubios? En su apogeo el reino de Kush se extendía desde Asuan (sur de Egipto) hasta Karima (Sudán) a lo largo del río Nilo. Su fuerza llegó a ser tal, que en el siglo VIII a. C. fundaron la dinastía XXV egipcia y ocuparon el trono con los denominados ‘faraones negros’. Sin embargo, finalmente fueron expulsados y se refugiaron alrededor de su capital Meroe.

En ese enclave pusieron en práctica todo lo que habían aprendido de los egipcios en lo que a levantar pirámides se refiere. Pero de manera diferente. Y es que la inclinación y tamaño de estas construcciones varían respecto a la de los faraones. La necrópolis de Meroe cuenta con 50 pirámides catalogadas, pero ninguna supera los 20 metros de ancho en la base. En ellas hay enterradas unos 40 reyes de esta curiosa cultura.
A finales del siglo I a. C. el reino de Kush se enfrentó a Roma. La nueva potencia latina no tuvo excesivos problemas para imponerse. Pese a la derrota, Meroe todavía subsistió unos siglos más antes de su declive definitivo. Esta curiosa civilización, verdadero reino de las pirámides, cayó en el olvido hasta que el naturalista francés Frédéric Cailliaud volvió a redescubrirlas en 1822. Casi dos siglos después los secretos de esta enigmática civilización siguen aflorando.

Por: Legados del Misterio

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