Ensayo: La problemática ambiental a nivel mundial

Por Antonio Tomás

Podríamos decir que nuestro planeta es una máquina increíble dotada de autonomía y hasta de una inteligencia propia para recomponerse tras los desastres naturales, pero como toda máquina, tiene un límite de productividad y además requiere de un mantenimiento y un cuidado específicos para que su funcionamiento sea el preciso.


Todos los organismos vivos interactúan entre sí y con el resto de los elementos físicos y químicos que existen en él en mayor o menor medida, y esas interacciones son el motor que mantiene nuestra gran máquina en marcha, pero cuando esas interacciones sobrepasan unos límites, los efectos pueden llegar a ser tan grandes
que el sistema de reciclaje natural no da abasto para recuperarse de la agresión, desembocando en situaciones de extrema gravedad. Los engranajes pierden sus estrías, los cilindros pierden el lubricante, las válvulas se atoran, y finalmente el motor se puede llegar a detener.

Esto es lo que puede llegar a ocurrir en un futuro no tan lejano por la actividad de una sola especie entre todas las que compartimos el planeta: el irónicamente llamado homo sapiens sapiens.

En éste estudio haremos una exposición sobre los principales problemas ambientales ocasionados por el ser humano, las causas y consecuencias de un comportamiento irracional protagonizado por el supuesto único ser racional de la creación, revisaremos algunas propuestas y planteamientos para paliar el daño hecho hasta ahora, y trataremos de exponer una conclusión personal sobre el problema, la solución, y las expectativas posibles.

El principio de la agresión.

Cuando los primeros homínidos aparecieron en África eran sedentarios. Su hábitat les proveía de todo lo necesario para la subsistencia, obteniendo el alimento de las frutas y vegetales que tenía a su alrededor y viviendo en un clima agradable y continuamente templado. De lo único que tenían que preocuparse era de no caer en las garras de un depredador natural.

Pero algo ocurrió. Quizá fuera un aumento en la densidad de población lo que hizo que algunos clanes decidieran buscar otras tierras, pero hace alrededor de 1,5 millones de años, el homínido primitivo se dispersó hacia el norte. Encontró nuevos territorios, pero había problemas: la comida ya no colgaba de los árboles como antes y además hacía frio.


La especie humana es la que mayor capacidad de adaptación tiene al entorno, así que cambió de hábitos y tuvo que ejercitar su mente para solucionar los nuevos problemas. Comenzó a cazar para comer, utilizó las pieles de sus presas para protegerse del frio, y cuando la caza escaseaba aprendió a cultivar la tierra.
Fue a partir de ese momento cuando una sola especie fue capaz de dejar en el ecosistema terrestre una huella mayor que la del resto de especies juntas.

Al convertirse en un ser omnívoro y con capacidad de protegerse de cualquier agresión, se quedó sin depredadores naturales y se convirtió en la cabeza de la pirámide alimentaria, lo que motivó su crecimiento a nivel exponencial y una lógica expansión por todo el planeta para conseguir nuevos territorios.
La necesidad de supervivencia había iniciado un peligroso proceso de manipulación global de recursos, que al igual que el hombre, aumentaría progresivamente junto a él durante toda su historia.

El colapso y sus consecuencias

Dando un salto adelante en la historia del hombre llegamos a la etapa de la Revolución Industrial, momento en el que la mentalidad humana dio un vuelco en su sistema de valores y relegó a la naturaleza a un segundo plano, comenzando una explotación masiva de los recursos naturales sin prever las consecuencias que esa conducta podría tener en un   futuro no muy lejano.

Hoy sabemos que el error no era nuevo, y que ya antes algunas culturas como la Maya o la Rapa Nui desaparecieron por la sobreexplotación de recursos naturales, concretamente la deforestación masiva, lo que motivó unos cambios climáticos que acabaron por hacer imposible su supervivencia.
Cualquier cosa que un ser vivo necesita o utiliza tiene que obtenerse de la naturaleza. Ella dispone las fuentes y los mecanismos que hacen posible la vida, y un consumo descontrolado de las provisiones sin dar tiempo a que las fuentes se recuperen puede ocasionar entre otras cosas que nuestra despensa natural se vacíe, dejando a todas las especies sin capacidad de subsistencia por falta de recursos básicos.

No es una casualidad que las zonas terrestres con menos recursos naturales sean a la vez las más industrializadas hoy. Es el resultado del consumo masivo y la explotación intensiva. La superpoblación en ellas debida a continuas migraciones motivó que las necesidades básicas fueran mayores, así que se talaron bosques, se encauzaron y desviaron ríos, se le ganó terreno al mar, y se diseñaron programas de agricultura y ganadería intensivas para abastecer de terreno y alimentos a la población. Pero una vez cubiertas las necesidades básicas, la sociedad demandaba otro tipo de bienes y más desarrollo, la minería y la industria eran la solución.

En el siguiente mapa podemos apreciar que esas zonas más industrializadas se encuentran, con excepción de China e India, en similar latitud terrestre:


Curiosamente, las cifras que aparecen en él reflejan el nivel de emisiones de CO2 por el consumo de combustibles fósiles, es decir, que todos los países situados en la franja del Trópico de Cáncer son los más industrializados, a la vez que los que más gases de tipo invernadero generan, los que mayor índice de población tienen a nivel mundial - por consiguiente, donde más residuos y desechos se generan - donde más energía se consume, y donde menos recursos naturales existen.

Para hacernos una idea del consumo energético, analicemos una fotografía satélite nocturna de la tierra:


Vemos claramente dónde se encuentran las zonas iluminadas del globo y que nos indican el reparto de población así como dónde están esas zonas más industrializadas.

Además de la explotación de recursos hasta su agotamiento, hay otros problemas más inminentes y que también están generados por la sociedad, de los cuales ya estamos sintiendo los primeros efectos.

El cuerpo humano en sí mismo es una fuente de calor, ya que desprende ese tipo de energía por una serie de reacciones físico-químicas internas, pero además la forma de vida moderna multiplica el calor generado a partir de cualquier actividad cotidiana. Si accionamos un interruptor tenemos luz, y calor, si utilizamos un vehículo para desplazarnos generamos calor, si cocinamos necesitamos generar calor, hasta si corremos un poco incrementamos nuestro calor, es decir, todo lo que hacemos incrementa la temperatura de nuestro espacio inmediato, y hay que tener en cuenta el principio de que la energía no se crea ni se destruye. Así pues, el calor que generamos con nuestras actividades no puede desaparecer por arte de magia y sólo hay dos opciones posibles, o permanece o se transforma, pero ¿en qué se transforma el calor que generamos y cuánto tarda en hacerlo?, ¿qué consecuencias puede tener ese incremento artificial a nivel de un ecosistema cerrado como es la Tierra?.

Antes de responder a esas preguntas tenemos que considerar que nuestra principal fuente de calor es el sol, quien por medio de sus radiación calienta el planeta y la atmósfera se encarga de mantener una temperatura media constante alrededor de los 15º C mediante un fenómeno llamado efecto invernadero producido principalmente por elementos como el vapor de agua y gases como el metano ( CH4 ) o el dióxido de carbono ( CO2 ), los cuales se encuentran en las cantidades adecuadas para mantener esa temperatura casi sin variaciones. Ahora bien, la variación en las cantidades de alguno de esos elementos de tipo invernadero, forzosamente hace que el comportamiento de la atmósfera frente a las radiaciones solares cambie también, de forma que un incremento de grosor en su pantalla reflectora hace que se rebote de nuevo mayor cantidad de radiación hacia el suelo de todo el planeta, con lo que éste se calienta más y se inicia un proceso de sobrecalentamiento a nivel global, al que tenemos que añadir además el que nosotros generamos a diario.

Recientemente se está hablando de un fenómeno paralelo y también producido por el hombre, aunque de forma inconsciente, que de alguna forma equilibra o ralentiza la velocidad de calentamiento por efecto de los gases liberados, y es el oscurecimiento global . Las partículas en suspensión liberadas a la atmósfera son capaces de reflejar hacia el exterior del planeta una parte de las radiaciones solares, lo que contrarresta por una parte el aumento del efecto invernadero, sin embargo también recorta la cantidad de partículas luminosas que nos llega, y la luz solar es la clave de la vida por ser el alimento de la base de la cadena alimentaria (fotosíntesis vegetal), con lo que esas partículas contribuyen a reducir la velocidad de incremento térmico pero ocasionan un nuevo problema al recortar el nivel de insolación, y también de evaporación con lo que afectan directamente al ciclo natural del agua.



Sobre el problema del calentamiento global se han propuesto varias iniciativas para tratar de impedirlo o al menos frenarlo, pero el problema es que aún no se ha demostrado la efectividad real de ellas, otras tienen un costo tan elevado que las hace inviables, y en definitiva, no se sabe qué consecuencias podría traer la aplicación de un sistema a nivel global de un mayor oscurecimiento artificial o la reducción de emisiones de gases invernadero sin la prevención que haya una continuidad de emisiones de partículas que hagan que siga decreciendo el nivel de insolación terrestre.


El problema del calentamiento por los gases de tipo invernadero generados por el hombre se ve incrementado por su capacidad destructiva en una carrera de progreso. Las plantas absorben el CO2 de la atmósfera y lo transforman en O2 mediante la función clorofílica, pero la deforestación está haciendo que nuestro sistema de renovación de aire comience a fallar y cada vez se pueda reciclar menos CO2 , con lo que se incrementa su volumen atmosférico y por tanto la temperatura de todo el sistema.

Al calentarse la atmósfera varían las condiciones de humedad en ella, y las masas de vapor de agua son desplazadas fuera de sus latitudes habituales, con lo que se alteran las estaciones y la lluvia varía de lugar y de intensidad. Por ello estamos viendo tormentas típicamente tropicales en zonas donde antes nunca se vieron, o zonas que siempre fueron húmedas y que hoy presentan una necesidad urgente de agua.

A todo ello tenemos que sumar que el incremento de la temperatura global ya está afectando a las zonas heladas del planeta y hasta los hielos fósiles han comenzado a mostrar claros signos de debilidad. Los glaciares son una importante reserva de agua dulce para el hombre, y durante el último siglo han experimentado un serio retroceso hasta el punto que algunos de ellos ya han desaparecido por completo.

Lo mismo ocurre con el hielo de los casquetes polares. Se calcula que al ritmo de calentamiento actual, en muy pocos años no quedará nada de hielo ártico, y en el antártico se ha observado un retroceso impresionante de la capa helada que ha dejado al descubierto la tierra en muchos puntos en los que nunca antes se había visto.

El deshielo de los polos significaría un aumento en la temperatura de las aguas, lo que incidiría en la trayectoria y hasta en la interrupción de las corrientes oceánicas que funcionan a modo de intercambiador térmico entre los dos hemisferios terrestres.

Ahora ya se están notando indicios que delatan que ésta variación se está produciendo, dado que los cardúmenes de peces habituales de una latitud se están desplazando, como es el caso de las masas de anchoveta que poblaban las costas de Perú y hoy se han desplazado hacia el sur en busca de otras temperaturas, encontrándose actualmente frente a Chile.

El calentamiento oceánico presenta un problema añadido. En los fondos marinos hay inmensas cantidades de hidrato de metano, el cual se mantiene estable por condiciones de presión y temperatura. Sin embargo, un incremento de la temperatura puede hacer que el hidrato de metano sufra un proceso de sublimación, pasando a metano en estado gaseoso que saldría directamente a la atmósfera y pasaría a engrosar la capa de gases invernadero para seguir incrementando la temperatura global en una espiral sin fin.

Además de la liberación de metano y de los movimientos de fauna acuática, que ya están afectando notablemente a la economía y la industria de países que tienen a la pesca como una de sus principales actividades y fuentes de ingreso, el cambio de las corrientes oceánicas afectará a fenómenos atmosféricos de gran importancia, como los síndromes climáticos de “El Niño” y “La Niña”, tornándolos en unos eventos de intensidad y violencia con proporciones históricas y que alterarían a su vez el clima mundial por el principio del efecto mariposa, lo que ocasionaría a su vez graves pérdidas humanas y económicas en las zonas más afectadas y motivarían una nueva era de migraciones masivas a zonas más estables, con lo que el desequilibrio económico y el caos social por el incremento repentino de población serían globales.

Otros factores

El calentamiento global y el oscurecimiento global no son los únicos problemas a los que nos enfrentamos, aunque sí de los que más se habla quizá por afectar   de una forma más evidente a un mayor número de personas, ya que sus efectos se transmiten a nivel atmosférico y es imposible parcelar el espacio aéreo de cada país para que no se mezcle con el resto.

El afán de progreso de la humanidad es insaciable y ya hemos llegado a un punto de total dependencia de la tecnología, la cual necesita proveerse cada vez en mayor medida de recursos naturales para avanzar incesantemente. El problema es que cada vez somos más humanos y las fuentes cada día son menos pero el consumo no se frena por ello.

Las modas, el ocio, la electrónica, las prisas, el dinero… Todos estamos sometidos a las pautas que nos dicta el mundo moderno hasta el punto que no somos capaces de entender cómo nuestros abuelos podían vivir fuera de las grandes ciudades de hoy sin internet, sin móvil o sin televisión. Pero lo hacían y casi con seguridad disfrutaban de una calidad de vida mucho mejor de la que hoy tenemos rodeados de tanta tecnología. Los artículos desechables de algún tipo no faltan en ningún hogar, pensamos que el agua es sólo eso tan mojado que sale de un grifo y que seguirá saliendo mientras paguemos la factura mensualmente, que la luz está dentro del interruptor que accionamos y que siempre estará ahí cada vez que la necesitemos, criticamos al gobierno por poner el precio de las gasolinas tan alto pero no por eso dejamos de utilizar el automóvil en todos nuestros desplazamientos, vivimos conectados a internet hasta el punto que ya se habla de un síndrome que se da entre los jóvenes y les hace confundir la realidad y los llamados mundos virtuales, las modas se han instalado en la sociedad como una religión y si no llevas un Tommy o un Ralph Lauren puede que te miren mal y seas rechazado en determinados ambientes sociales, tu celular debe ser de última generación, tu automóvil del año y de alta gama, tu peso no debe ser ni demasiado ni muy poco, hay que viajar en Jet, ser cool, asistir a un Gim, comprar en Mall´s, visitar al plástico de vez en cuando para hacerse una lipo, mezclarte en ambientes chic, y para los nostálgicos queda bien tener un canal de televisión como National Geographic para ver la naturaleza de vez en cuando por una ventanita, pero eso si, en un plasma digital HD con sonido Dolby Prologic y si es posible recién comprado.


Gracias al agresivo marketing de los últimos tiempos para mantener una industria que depende exclusivamente de su volumen de ventas y con el afán de ésta por tener cada vez más potencial económico, todo se ha enfocado únicamente a la imagen y a la fachada quitándole toda la importancia al contenido, y las reglas sociales se han vuelto tan exigentes por ello que se han perdido por completo los valores morales que contribuían a mantener el delicado equilibrio de la naturaleza.

Vivimos en la era del plástico y de los desechables, y en muchos lugares resulta muy difícil encontrar artículos que no se vendan retactilados en láminas plásticas o en envases de poliestireno expandido que muchas veces van a parar a la basura doméstica y así representan serias amenazas medioambientales. Hace unos años, un oceanógrafo llamado Charles Moore descubrió por casualidad una verdadera isla plástica flotante  cerca de Hawai y del tamaño de Texas, formada por el arrastre de materiales flotantes que debido a las corrientes oceánicas se van agrupando en una zona donde el índice de contaminación es crítico, ya que la razón es de seis kilos de plástico por cada kilo de plancton. Los artículos de plástico tienen la propiedad de no degradarse sino que se fraccionan en partículas más pequeñas y además retienen sustancias tóxicas en suspensión, con lo que son tragadas por la fauna marina que es envenenada al ingerirlas.



Existen muchos otros tipos de efectos contaminantes de igual importancia, como los vertidos industriales   y de alcantarillado a ríos y mares, vertederos en precario que liberan lixiviados al suelo y metano a la atmósfera, abonos químicos y pesticidas utilizados en agricultura que envenenan los acuíferos subterráneos, sistemas intensivos de agricultura destinados al engorde de ganado y la producción de biocombustibles, procesos industriales totalmente ajenos a la normativa ambiental (especialmente China), liberación de gases CFC que atacan y destruyen el ozono, pruebas nucleares, accidentes por derrame y filtraciones, etc., pero el denominador común es que todos ellos son producto de la actividad humana, y todos ellos acarrean graves consecuencias medioambientales.

Conclusiones

La humanidad parece haberse dado cuenta ya de cuál es el problema, y en un intento de frenarlo ha convocado consejos mundiales en busca de soluciones. Uno de ellos fue el llamado Protocolo de Kyoto, por el que se intentaba establecer una política ambiental a nivel global y lograr el compromiso de los asistentes a modificar sus hábitos y procesos industriales con el fin de reducir las emisiones de gases de tipo invernadero como el CO2 .

Lamentablemente, lo que podía ser una buena idea no ha obtenido aún la ratificación del mayor implicado en las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, Estados Unidos , que ha día de hoy continúa teniendo una cuota de emisiones superior al 30% para una población que representa apenas algo más del 4% del total del planeta.

El motivo es evidente. Modificar el sistema industrial de un país significa modificar también su sistema económico ya que uno depende del otro, cosa a la que los poderosos no están dispuestos porque les representaría dejar de obtener lo que ahora ganan, lo que traducido a lenguaje financiero significa tener pérdidas por no alcanzarse los objetivos programados. Los bancos hacen su programación anual, y cuando la han alcanzado no tienen un beneficio, han logrado objetivos. Si no llegan a ganar lo que se habían programado, el resultado no lo ven como una ganancia menor, sino como pérdidas.

El calentamiento global, el cambio climático, el agujero de la capa de ozono… todos ellos son problemas que requieren una solución, pero para apagar un fuego hay que dirigir el extintor a la base de la llama, y aunque pudiéramos curar el síntoma, la enfermedad seguiría latente y en muy poco tiempo volveríamos a tener los mismos problemas, si no es que tenemos otros peores aún.

Así las cosas y viendo que quien tiene el poder de actuar - los gobiernos y las grandes empresas – no se deciden a tomar cartas en el asunto, creo que el remedio más efectivo pasa por una la implantación de una educación medioambiental ciudadana para tratar de restablecer en nuestra generación y en las que nos siguen los valores perdidos que permitían que el equilibrio se mantuviera. La educación ambiental debería ser impartida desde los primeros años de escuela para que un comportamiento respetuoso hacia la naturaleza sea algo tan normal como leer o escribir, pero ya que no es así, el trabajo por hacer tiene que ser a nivel personal y debe empezar por nuestra propia casa, con nuestra familia y nuestro círculo social más cercano.

Si logramos eso y conseguimos incluso provocar en nuestros coetáneos algo parecido a un remordimiento social de conciencia, aprovechando una tímida legislación medioambiental que comienza a asomar ahora podemos confiar en que la siguiente generación de políticos tendrá un comportamiento más protector con la naturaleza y algunos de los problemas de hoy dejarán de serlo pronto.

Es necesario fomentar actividades que pongan en contacto a las personas de nuevo con la naturaleza, realizar esa campaña de marketing agresivo, pero en ésta ocasión no será para generar consumo, sino para mentalizar a la sociedad e inculcarle una conciencia dirigida a la protección y la conservación de la naturaleza.

Se puede solicitar a las corporaciones municipales la protección de áreas desde grupos ecologistas formados por vecinos y amigos, captar fondos para recuperación de zonas degradadas, crear talleres para fomentar una educación ambiental básica sin límites de edad, organizar excursiones y actividades para que las personas entren en contacto con la naturaleza e interactúen con ella, que entiendan lo importante que es y que aprendan a amarla de nuevo.

Antonio Tomás Sánchez
Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) 

Centro Agropecuario Cauca (Colombia)
Ensayo: La problemática ambiental a nivel mundial
Curso: El hombre y su relación con el Medio Ambiente

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