El Arcipreste de Hita y sus mensajes secretos

Por Isidro Calderón



Todos hemos oído hablar del Libro del buen amor, obra universal de las letras hispanas. Algunos la leímos con desgana en la adolescencia, pasando por alto su riqueza literaria y el mensaje que subyace en cada estrofa.
Jose C. Nieto, ilustre doctor en Teología y profesor de Princeton, vio en los versos del poeta parte de su ideología y disidencia con la Iglesia de Roma. Aunque antes lo percibió el ilustre Luis Usoz y Río, comentándolo en la introducción del libro Imagen del Anticristo de Juan Pérez. 

Pero volvamos ahora a leer las rimas del Arcipreste y afinemos el ojo:

Si tovieres dineros, avrás consolación
plazer e alegría, e del papa ración;
conprarás paraíso, ganaras salvación:
do son muchos dineros, es mucha bendiçión.

El texto menciona las prácticas de la Iglesia Romana en el siglo XIV, como la posibilidad de compra cargos eclesiásticos, que el poeta comenta en los versos e del papa ración, o la venta del paraíso y la salvación por medio de las indulgencias. Lo que destaca de este texto es la crítica directa hacia el Papa, algo extraño para la época. El poeta continúa diciendo:

Ahora el papadgo es puesto en riquesa,
De le tomar cualquier non toman peresa,
Moguer sean viejos, nunca sienten flaqueza.
Ca nunca vieron papa que muriese en pobresa.
En el tiempo muy santo non podía auer
Uno que este estado se atreviese tener;
Agora mal pecado ya lo podedes entender
Do se dan apunnadas, quien podría papa ser.

En estos versos se critica la avaricia y opulencia del papado, comparándolas con el tiempo “muy santo” o Iglesia primitiva. Pero el poeta también critica otros estamentos eclesiásticos cuando dice:

Si estos son ministros, sónlo de Sátanas,
Ca nunca buenas obraste faser les veras.

El Arcipreste cuestiona las instituciones de su tiempo, aunque no de una manera clara y rotunda, al fin y al cabo esa es su intención:

Las del buen amor son razones encubiertas:
trabaja do fallares las sus señales çiertas;
si la razón entiendes o el seso açiertas,
no dirás mal de libro que agora refiertas.

El agitado momento por el que pasaba la Iglesia Católica con un papa en Roma y otro en Aviñón, las disputas de los obispos como verdaderos señores feudales, ponían en entredicho su autoridad espiritual. El Arcipreste recoge este descontento y lo traslada a sus versos haciendo una de las primeras críticas al papado dentro de la Península Ibérica. En el terreno estilístico El Libro del Buen Amor influyó en la literatura de otros muchos escritores como Fernando Pérez de Guzmán, Fernando de Rojas, Juan de Valdés, Constantino Ponce o el mismo Miguel de Cervantes.

Para concluir, el Arcipreste de Hita nos deja esta oración final. En ella no hay intermediarios, vírgenes o santos, la suplica es sencilla y dirigida directamente a Dios:

El que fizo el çielo, la tierra e la mar,
El me done su gracia e me quiera alunbrar,
Que pueda de cantares un librete rimar,
Que los que lo oyeren puedan solar tomar.
Tu Señor e Dios mío, el tu açipreste
Que pueda fazer libro de buen amor aqueste
Que los cuerpos alegre e las almas preste.

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