"Una introducción desde el punto de vista personal al Misterio en el ámbito de Asia-pacífico… o un intento de disculpa.

Autor: Izumi Keane.


“Una Autoridad en Nada”. Esta frase perteneció a un investigador de estos campos tan liminales y pantanosos que murió hace relativamente poco tiempo, concretamente esta frase era su tarjeta de presentación.

Este autor y investigador de los Estados Unidos fue John Alba Khiele, mejor conocido por muchos como John Keel, quien de ser un periodista no muy interesado por estas temáticas, paso a ser un personaje de referencia en el mundo de la ufología y el contactismo, allá por los años 70 y 80, para luego caer en el mas completo olvido por el publico común, hasta que en el año 2002 fuera llevada a la pantalla grande una de sus obras mas conocidas, “The Mothman Prophecies” con Richard Geere encarnando a un Keel bien diferente de el del libro, y que para ser honesto, si bien la película puede ser entretenida, no llega a ser tan interesante como el texto del cual parte la misma.

He decidido empezar este artículo con una cita suya, de las muchas que tuvo, que reflejaba muy bien cual era su sentir en el mundo del misterio. Y es que muchas veces en estos campos hay ciertas capacidades de la cual suele adolecer mucha gente y que se llaman “humildad”, “escepticismo”. Hay varias más, pero solamente nombrare estas dos y refiriéndome a el campo del misterio, como símbolo que agrupa aquellos fenómenos que están pendiente de una explicación.

La humildad la suelen olvidar aquellos que, luego de leer mucho o poco, y muchas veces sin contrastar datos, creen ser autoridades en varios temas. El escepticismo, por su parte, es una palabra que hoy en día muchas veces la he escuchado con varios neosignificados: negador, cabeza hueca, idiota, o simplemente “gilipollas” (esta ultima hace tiempo que no la escucho, principalmente por que no existe en el idioma japonés). Pareciera que se ha olvidado que el escepticismo siempre es sano, es lo que nos aleja de ser un creyentes acérrimos en lo irracional y lo que nos da una distancia para no caer en la mas despótica de las actitudes reduccionistas.

Lo cierto es que hay muchos otros factores en este mundillo, además de la humildad y el escepticismo, que la gran mayoría de la gente suele olvidar y uno de ellos es, lo que a falta de un nombre mejor llamare, “La fascinación de lo Otro”.

En algunos países de Asia, poniendo de ejemplo, no generalista, pero si como algo que salta a la primera impresión en países como Japón o Corea del Sur, se suele poner de paradigma a Estados Unidos como país modelo en el contexto occidental (en el caso de Norcorea, Estados Unidos es también un país modelo pero de modelo del mal). Lo cierto es que también este es un fenómeno que se da a la inversa, sucede que a la mayoría de las personas que no hayan viajado nunca por la zona Asia-pacífico suelen poner a todo lo oriental como arquetipo de una elevación misteriosa o mitificada.

¿Quién no ha soñado nunca con recorrer el Tíbet como lo muestran en la mayoría de documentales? ¿Recorrer la India tal cual han leído en libros y ver la espiritualidad en cada recodo de sus calles? ¿O admirar la belleza “exótica” de Brunei con sus selvas? ¿O adentrarse en los misterios de la China milenaria o la espiritualidad japonesa con la armonía de los jardines Zen?

Quien quiera encontrar esto bien puede hacer un viaje como turista y podrá ver espiritualidad, admirar los bellos castillos en su conjunto o riqueza arquitectónica, y de regalo siempre podrá comprar un souvenir en la entrada de cualquier templo budista o una bebida refrescante de sabor cola en la maquina expendedora de bebidas, al lado de la cual hay una niña que mendiga por unas cuantas rupias a los turistas. Con esto no quiero decir que esto sea malo, salvo por el último ejemplo, pero sucede que solemos tener imágenes mitificadas e idealizadas de ciertos lugares, muchas veces por visiones erróneas que nos hemos creído.

Mucha gente viaja al Tíbet creyendo que vera la quintaesencia de la espiritualidad en los monasterios, con sus ricas estatuas enjoyadas de budas de mirada bucólica; cuando buena parte de el Tíbet solía ser hasta tiempos no muy lejanos un reino prohibido y, aunque olvidada a día de hoy, una monarquía donde el Dalai Lama ejercía su mandato, lugar del que luego seria exiliado con ayuda de la Agencia Central de Inteligencia norteamericana. Con esto no quiero decir que lo que luego harían los chinos estuviera justificado, simplemente quiero poner un ejemplo de cómo por idealizar las imágenes que obtenemos de otros lugares, se termina olvidando contextos históricos, de los cuales perdemos detalles no menos interesantes para comprender la historia de nuestro tiempo reciente.

Esta admiración por lo oriental, que siempre ha existido, se multiplico en los finales del siglo XIX y los comienzos del siglo XX donde proliferaron los relatos de viajes de personajes de todo tipo y catadura, desde escritores que aun a día hoy nos han formado una mirada de la India cuando aun pertenecía como colonia británica, o viajeros místicos que sin entrar a valorar lo que dijeron de mentira y poco de verdad, nos trajeron una imagen del oriente misterioso y con ciudades subterráneas, las cuales mas tarde hasta los nazis buscarían, donde parecían vivir entidades que dirigían el devenir del ser humano para elevarlo a un estado de demiurgos en un futuro, que parecía no muy lejano en esos despertares del poco agraciado siglo XX.

Al final el siglo XXI llego, el ser humano parece seguir siendo igual, seguimos guerreando, embotando nuestros sentidos con cosas superfluas mientras lo verdaderamente importante sigue escapando en nuestras narices, y esa elevación a otro estado de conciencia nos parece tan lejana como el día que el universo alcance la muerte térmica, otros dirían que el salto a otra realidad esta a unos meses, y si se equivocan, siempre se puede atrasar la fecha, como sucede con cualquier fin del mundo que se precie de querer finiquitar a la especie humana. Pero hay cosas que al igual que estos ejemplos continúan siendo iguales, y me refiero a los arquetipos que la mayoría de la gente guarda de aquello que suele estar alejado. Yo incluido llegue a Japón tratando en un principio de encontrar estos relatos y encuentros con lo misterioso, solo para ver que muchas veces no eran mas que tergiversaciones, cuando no nada mas y nada menos que un cuento inventado por alguna mente calenturienta. Lo verdaderamente triste de esto, es que ha pesar de que vivimos en una globalización y donde muchas veces la verdad suele encontrarse a un solo clic de ratón, se siguen oyendo los mismos cuentos que antaño. Un video de un supuesto ovni en China o una puerta interdimensional, sea lo que eso significa, sobre las cercanías del monte Fuji hoy en día puede alcanzar miles de visitas en tan solo unos minutos, cuando si se investiga un poco y se usa las herramientas de traducción para ver el origen de esos videos, se suele encontrar que no son mas que trucajes o cuando son verdad, se trata de algún proyecto de una universidad X el cual los alumnos decidieron probarlo y algún listillo lo republica bajo el titulo de “Astouding UFO in Japan”. Los fantasmas, los aparecidos, los demonios, se han transformado en el ovni, la puerta interdimensional, o la maldición que llega por correo electrónico, creando una amalgama que se impregna con palabras de un supuesto calado científico.

El Misterio, el encuentro con nuestro propio ser, la espiritualidad, en el caso de existir, la duda siempre es sana, siempre se puede encontraren otras maneras, pero para aquellos que busquen el espectáculo solo verán lo que vinieron a buscar y se irán luego de haber dejado los dividendos correspondientes en las arcas de quien
fuera el carrito del helado. No será muy diferente de lo que se paga en un espectáculo de magia, donde ya vamos predispuestos a que nos engañen los sentidos, y nos perdemos de los detalles que el ilusionista trata que pasen desapercibidos.

A veces la espiritualidad, o un estado donde nuestros sentidos son golpeados por una manifestación que no podemos describir con simples palabras, se podrán encontrar en lugares que no están las guías turísticas. Estos lugares numinosos mas que sagrados, y que menos pertenecen al ámbito religioso pueden presentarse en los lugares mas inesperados: un bosque donde antaño marchaban a morir los que perdían su fuerzas para seguir viviendo, al haber manchado su honor y donde hoy en día todavía se suicidan aquellos que pierden sus trabajos o fallan en sus exámenes de ingreso a la universidad, o simplemente no creen poder cumplir con las exigencias que les pide la sociedad; un camino polvoriento y olvidado, donde unas flores secas y un pequeño torii polvoriento con la madera quemada por el sol nos indica que alguien perdió su vida hace tiempo atrás, e incluso a la deriva en un pequeño bote en medio del pacifico, donde las formas engañosas de las olas, rompiendo contra nuestra pequeña cáscara a la que nos aferramos, nos dibujaran las mismas figuras terribles a las que le temían los pescadores de antaño y que pueblan las leyendas de dragones y serpientes que arrancaban a los marinos de sus embarcaciones para llevarlos a el mundo de las profundidades, ahí donde el vivía el dios polinesio del mar, creador y devorador al mismo tiempo; descansando en la noche al aire libre en la encrucijada de un campo de arroz donde puede verse el brazo de la Vía Láctea, también llamada la Vía de los Muertos; o incluso en algún monumento o túmulo desconocido en donde iban a ser depositadas las orejas y las cabezas de los enemigos derrotados. O por que no, en las esculturas puestas en exhibición en los museos, aunque los museos a veces pueden resultar engañosos, sobretodo cuando exhibe piezas que son todas falsificaciones. Pero estos ejemplos los podemos encontrar también en occidente, muchas veces leyendo legajos históricos, buscando en hemerotecas, o lo que es mejor desandando caminos y buscando esas historias que el tiempo se ha encargado de medio cubrir con los espinos y las enredaderas de los años. Estas herramientas o pautas son necesarias para todo aquel que se precie de ser un curioso, mas que investigador, de la historia, el folklore popular de los distintas culturas que pululan por este pálido punto azul, y siempre con la justa medida de sentido común que nos permita discernir que puede encontrarse detrás de cada historia.

Sirva esta pequeña introducción de gotas de conocimiento o simplemente de curiosidades históricas que luego se verán reflejadas por el servidor que escribe estas líneas en siguientes artículos.


La rueda del Misterio me ha dado esta pequeña oportunidad de acercarles una pequeña visión del mundo del Misterio, las culturas, la vida y el folklore de Asia. No he dedicado mi vida a investigar el misterio, pero no negare que es un apartado que desde niño a atraído mi atención, y que por otras casualidades y orientación académica he topado con el en algunas ocasiones. No tratare en ningún momento de establecer una ontología fenoménica, o un tratado de estas temáticas, ya que si algo he aprendido es que muchas veces tenemos que olvidar todo aquello que una vez hemos dado por hecho y empezar de cero. Al fin y al cabo como se suele decir “Todos sabemos cosas, sucede que a veces no todos sabemos lo mismo”, sirva esta frase y con la que empecé este articulo desde ya como una disculpa, ya que solemos olvidarnos y es bueno recordar que la mayoría de las veces somos autoridades en nada, solo conscientes de nuestra propia ignorancia.

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