Masaya, la Montaña que arde, una de las seis puertas al infierno

Por Isidro Calderón

En este primer artículo que hoy presento sobre los misterios de una tierra a la que tanto me une y a la que tanto he de agradecer, Nicaragua, quiero presentar alguno de los misterios que encierra este hermoso país enclavado en el istmo centroamericano. Decorado de un paisaje volcánico de indescriptible belleza, paraíso para un geógrafo como yo, y con una historia en que la sangre y la esperanza han ido de la mano caminando siempre con paso firme hacia el futuro, Nicaragua cuenta con una serie de leyendas y misterios que merecen la pena conocer.

Espectacular imagen del cráter del volcán Masaya
 Esta es una descripción de la Nicaragua de 1527 por el cronista español Gonzalo Fernández de Oviedo:

"Nicaragua es un gran reino de muchas y buenas provincias, y las más de ellas anexas leguas distintas apartadas y diversas las unas de las otras. La principal es la que llaman Nicaragua, y es la misma que llaman
Chorotega, y la tercera es la Chontal. Es de las más hermosas y apacibles tierras, los llanos de Nicaragua que se puede hallar en estas Indias, porque es fertilísimo de maizales y legumbres, de frijoles de diversas maderas, de muchas y diversas frutas. de mucho cacao, que es aquella fruta que parece almendra, y corre entre aquella gente por moneda, con la cual se han de comprar todas las otras cosas que de mucho o poco precio son así como el oro, los esclavos, la ropa y cosas de comer y todo lo demás. Hay mucho acopio de miel y cera y mucha montería de puercos, venados y otras salvajinas y conejos y otros animales y muchas y muy buenas pesquerías, así de mar como de los ríos y lagunas, mucha abundancia de algodón y mucha y buena ropa que de ello se hace. y lo hilan y tejen las indias. Sus gentes son de buena estatura y mas blancos que loros".

Representación indígenas Chorotegas

Uno de sus más importantes mitos se relaciona con el imponente cráter del volcán Masaya, conocido por ser, según la leyenda, una de las seis puertas de entrada al mismísimo infierno. El volcán Masaya, o como es bautizado en chorotega, el idioma indígena de la zona, el Popogatepe, significa “montaña que arde”. Está ubicado cerca de la hermosa ciudad homónima, muy cerca de la capital del país, Managua, concretamente a unos veinte kilómetros. Es uno de los numerosos volcanes que se alzan imponentes como auténticos titanes sobre la superficie de Nicaragua, además de estar en actividad constante. Su cráter, el llamado “Santiago” se alza a unos 638 metros de altura emanando de manera interrumpida grandes nubes de gas de dióxido de azufre, como un gran dragón dormido en estado de vigilia. El volcán Masaya forma parte del espectacular Parque Nacional del mismo nombre, pudiéndose observar  a sus pies su no menos  hermosa laguna fuente también de innumerables misterios y leyendas.



Mapa de localización del volcán Masaya
Gonzalo Fernández de Oviedo
Según las crónicas y las leyendas de la época ya referidas, una de las seis puertas que daban acceso al averno podría situarse en la boca del Masaya. En el siglo XVI, tal y como narra González Fernández de Oviedo, los conquistadores españoles creían que a pies juntillas que aquel inmenso cráter era la entrada al infierno. Además, según les relataron los indígenas chorotegas del lugar, ellos mismos bajaban al fondo de la humante chimenea para consultar el futuro a una vieja hechicera que habitaba en su interior exactamente del mismo modo al que cuenta la mitología griega en referencia a las Sibilas -personajes de la mitología griega y romana, capaces de conocer e interpretar el futuro y que vivían en grutas o junto a volcanes, como por ejemplo la Sibila de Cumas -. También se relataba que los indígenas realizaban ritos en las laderas del volcán y ceremonias de sacrificio en las que eran lanzadas jóvenes vírgenes y niños al cráter para aplacar de esta forma la ira de los dioses que vivían en sus profundidades y que mostraban su enojo en forma de lluvia de cenizas, erupciones y emanaciones de gases.



 Los conquistadores españoles creían que en aquel volcán vivía el mismísimo diablo, por lo que Fray Francisco de Bobadilla colocó una gran cruz, visible hoy en día mediante una réplica que puede verse a gran distancia, a modo de exorcismo que impidiera la salida del Príncipe de las Tinieblas. También relatan las crónicas que en el año 1538 fray Blas de Castillo bajó al fondo del mismo mediante un sistema de poleas al creer que la lava era oro fundido y hoy en día los habitantes del lugar procesionan por las laderas del volcán a la Virgen de la Asunción cuando el Masaya muestra fuerte actividad.

Y es que entre los nicaragüenses se tienen muy presentes las leyendas y las raíces de aquella antiquísima población indígena que vivía en la zona, y de este modo el gran volcán Masaya seguirá siendo respetado y temido como gran señor del país.

Vista del volcán Masaya y la réplica de la cruz de Fray Francisco de Bobadilla

Hasta aquí el primer artículo referente a los misterios de esta tierra de Nicaragua, lugar que no deja de sorprender a un malagueño viajero que ama profundamente esta nación. Solo queda invitar a todo aquel que quiera, visitar este enigmático lugar e impregnarse de los misterios y de la belleza salvaje de la “Motaña que arde”.


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